Una docena de blogueros reunidos en el Museo Marítimo del Cantábrico en el segundo encuentro de blogueros de viajes ha elaborado el siguiente decálogo:
- Generosidad. Del mismo modo que a uno le gusta informarse con otros blogs, es vital que uno mismo contribuya con su punta de vista a hacer más plural la blogosfera.
- Sinceridad. Fingir no tiene sentido, el lector busca autenticidad. No hay que tener miedo a ser sincero y a decir, también, lo que no nos ha gustado de nuestros viajes. También en los blogstrips, cada vez más habituales.
- Interacción. Hay que formar parte de la comunidad. No tiene sentido aislarse ni vivir en su propio blog. Hay que comentar, enlazar y, al final, compartir.
- Personalidad. El blog puede ser tan diverso, complejo o contradictorio como maneras hay de viajar. Pero nosotros debemos ser el hilo conductor invisible que lo hilvane todo.
- Originalidad. ¿Qué sentido tiene publicar la misma información que otros? Hay que buscar una especialización, un valor añadido. Un punto de vista único.
- Exigencia. Nos tenemos que asegurar que la información que publicamos es práctica, precisa y actualizada. Los lectores valoran los textos claros, bien escritos, útiles y de la medida justa.
- Usabilidad. No vale cualquier diseño y cualquier foto. Hay que esforzarse en dar al blog un entorno lo más adaptado posible al lector.
- Transparencia. Cuando uno de los enlaces sea patrocinado hay que dejarlo claro. No mezclar opiniones personales sobre un destino o un servicio con la publicidad. Hay que citar la autoría de las fotos que no forman parte de nuestro viaje.
- Respeto. Basta ya de fotos que se hayan conseguido con dinero o intimidando a la persona fotografiada. Hay palabras que son mejores que una foto poco respetuosa.
- ¡Disfrutar! Hay que disfrutar del blog de viaje...
¡Pero nunca más que de viajar!
Santander, 13 mayo de 2011